Desde tiempos inmemoriales, se ha otorgado a determinados alimentos propiedades afrodisíacas. El chocolate o algunas especias, como la canela, se sitúan en cabeza de esta lista de “alimentos del amor”, aunque también algunos tipos de marisco, como las ostras, o frutas como los higos o las pasas. Pero, ¿qué hay de cierto en esta creencia? ¿Realmente podemos utilizar la gastronomía para seducir? ¿Podemos hablar de propiedades estimulantes de algunos productos? ¿Qué platos harán caer rendida a nuestra pareja?

Las pasas

El poder afrodisíaco de la comida no es un invento moderno, ni mucho menos. Su nombre procede de la diosa griega del amor, Afrodita (Venus, para los romanos) y se empezó a utilizar en el siglo XVIII para designar a este tipo de productos. Sin embargo, ya en la antigüedad, se hablaba de bebidas, ungüentos y alimentos con efectos estimulantes en el amor. Tanto es así que muchas de estas preparaciones forman parte de las obras científicas de autores como Plinio. Por su parte, los romanos estaban convencidos de que el puerro aumentaba la potencia sexual del hombre. Y en el famoso texto hindú, Kama Sutra, se habla de la leche y de la miel como alimentos para estimular el vigor sexual.

Con la era moderna, se ha ido demostrando, de manera científica, que algunas de las sustancias que figuran en estos antiguos escritos tienen realmente esas propiedades estimulantes o excitantes que pregonaban gracias, por ejemplo, a su contenido en alcaloides.

Mariscos y especias, los más utilizados
Cuando hablamos de alimentos afrodisíacos, debemos tener en cuenta que algunos de ellos sí que cuentan con nutrientes a los que se atribuyen propiedades estimulantes, como por ejemplo, las ostras o el caviar, muy ricos en yodo, fósforo, zinc y hierro, que son estimulantes. Otros, sin embargo, tienen un potencial seductor más bien visual. Es el caso de productos como los higos, los mejillones, las granadas o, una vez más, las ostras, que nuestro cerebro identifica, de algún modo, con el sexo femenino y, por ello, se asocian a la cocina afrodisíaca.

Ostras

En el caso de las especias, su origen exótico, su aroma y su textura serían motivos suficientes para atribuirles propiedades afrodisíacas pero es que, además, se ha demostrado que muchas de ellas actúan directamente sobre nuestro organismo, causando determinados efectos estimulantes. Por ejemplo, el jengibre es un excelente tonificante y estimulante, motivos por los cuales, en China, se vende como “potenciador de la virilidad”. Esto es así porque estimula el torrente sanguíneo, igual que ocurre con la menta, el perejil, la pimienta de Cayena, el romero, el cilantro, la nuez moscada o el azafrán. El cardamomo es, al mismo tiempo, tonificante y relajante, por lo que se considera una especia generadora de placer. Y el ajo y la cebolla son potentes fortificadores de la circulación sanguínea también. De hecho, en países como Francia, es costumbre que los recién casados tomen una sopa de cebolla para coger fuerzas para la noche de bodas.

Especias

Verduras, frutas, hongos y, por supuesto, el chocolate
Especias o marisco no son los únicos alimentos afrodisíacos que podemos encontrar. Algunas verduras, como las alcachofas, los espárragos, el apio o los chiles. Muchas de estas verduras contienen vitamina E, que estimula la circulación sanguínea. En el caso del apio encontramos, además, apigenina, un flavonoide con efectos vasodilatadores y, al parecer, con propiedades beneficiosas para la espermatogénesis, es decir, la formación de espermatozoides. Y en el caso del chile, uno de sus componentes, la capsaicina, responsable del picor, también tiene propiedades estimulantes. De hecho, Moctezuma lo añadía a su bebida de chocolate antes de visitar a sus concubinas.

En cuanto a frutas, tenemos que incluir la sandía en este listado de alimentos afrodisíacos. Una investigación de la Universidad de Texas la ha llegado a definir como “la viagra de la naturaleza”, gracias a su contenido en citrulina, que relaja los vasos sanguíneos de manera similar a los medicamentos contra la disfunción eréctil.

Otros afrodisíacos hay que buscarlos debajo de la tierra, como es el caso de la trufa, un hongo delicioso en cuyo perfume encontramos un compuesto de feromonas llamado androsterona, capaz de estimular a las mujeres.

Trufa negra

Y, por supuesto, no podemos olvidarnos de uno de los alimentos afrodisíacos por excelencia: el chocolate. La razón científica es que sus compuestos ayudan a liberal endorfinas, la llamada hormona de la felicidad, lo que nos hace más propensos a la excitación.

Como vemos, las opciones son variadas y, aunque tienen una base científica, también es cierto que existe un componente de sugestión que hace que las personas se estimulen con este tipo de alimentos, así que todo es cuestión de creer en ellos y preparar un ambiente adecuado. A partir de ahí… imaginación al poder y a disfrutar de una maravillosa cena afrodisiaca.

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