Uno de los mayores placeres cuando viajas por el mundo es conocer nuevas culturas. La música, el arte y, por supuesto, la gastronomía de otros países nos abren los ojos y la mente a nuevas sensaciones. Y al final, son esas pequeñas cosas las que permanecen en nuestro recuerdo con el paso de los años: un aroma, un sabor o la textura de un plato típico que probamos en cualquiera de las ciudades que visitamos.

Los mercados son el lugar perfecto para abandonarnos a estos placeres gastronómicos. En muchas ciudades, estos centros de comercio de alimentos han experimentado una profunda transformación hacia la modernidad aunque, en el fondo, todos ellos mantienen un punto tradicional que les confiere ese encanto que atrae a los viajeros. Más grandes, más pequeños, de productores o gourmets, todos ellos merecen una visita pausada para conocer sus productos, degustarlos y empaparnos un poco más de la cultura gastronómica de otras ciudades y países del mundo.

¿Nos acompañáis en este viaje por los mercados europeos?

Europa y su tradición comercial
El viejo continente cuenta con una amplia tradición de mercados que se remonta a la Edad Media, cuando los comerciantes se reunían en un mismo lugar para vender sus productos. Con el paso del tiempo, esos mercados ambulantes fueron reclamando un lugar fijo y se empezaron a construir edificios para acoger estas transacciones comerciales. Muchos de ellos se mantienen en pie hoy en día.

Sería imposible enumerar todos los mercados europeos que merece la pena visitar, por eso vamos a seleccionar algunos de ellos.

• Mercado Central de Valencia
Comenzamos por España. La mayoría de ciudades, grandes y pequeñas, cuentan con mercados de alimentación, pero si os encontráis en Valencia no podéis dejar de visitar su Mercado Central. Se trata del mayor centro europeo de productos frescos, ubicado en un espectacular edificio modernista. Perderse entre los casi 300 puestos que allí exponen sus productos es una experiencia única, que recomendamos a todo el mundo.

Mercado Cemtral de Valencia

• Mercado de San Miguel, Madrid
Ubicado en pleno centro de Madrid, es el ejemplo perfecto de la reconversión de los mercados tradicionales en la capital. Sigue manteniendo un punto clásico, con sus fruterías y pescaderías, pero se ha modernizado para adaptarse a las demandas de los nuevos “foodies” y ofrece diferentes puestos donde degustar “in situ” los mejores productos gourmet.

Mercado San Miguel

• Mercado de La Boquería, Barcelona
Con el paso del tiempo se ha convertido en poco más que un reclamo turístico, con lo que ello conlleva en relación a los precios de los productos. Aun así, es un placer disfrutar del colorido de los puestos que conforman el Mercado de Sant Josep, más conocido como La Boquería. Dicen que algunos de los principales restauradores de este país adquiere allí sus ingredientes, así que… por qué no intentar cruzarse con alguno de nuestros referentes gastronómicos.

La Boquería

• Mercado de la Vucciria, Palermo
Italia es un país de gran tradición gastronómica y en el mercado de la Vucciria, en Palermo, podemos encontrar frutas y hortalizas, carnes y pescados frescos, pero también pequeños establecimientos de restauración donde degustar la comida típica de la zona, como el “pani ca meusa” que, si os gusta la casquería, os encantará. Se trata de un bocadillo elaborado con pulmón, esófago e hígado cocido, que se come con sal y limón o en su versión con escamas de requesón. Un buen remedio contra el frío, seguro.

Mercado Palermo

• Mercado da Ribeira, Lisboa
Antiguamente, el lisboeta Mercado da Ribeira funcionaba como mercado mayorista y acogía un gran número de puestos de frutas, verduras, pescados, carnes… y flores, uno de los productos que le dio mayor fama. Sin embargo, el Mercado Abastecedor de la Región de Lisboa le fue robando protagonismo y se vio abocado a reinventarse, pasando a acoger a comerciantes minoristas. Tras un tiempo cerrado, hace dos años se llevó a cabo una importante rehabilitación que lo ha convertido en un mercado para amantes de los productos gourmet. De hecho, encontramos en él filiales de los mejores restaurantes de Lisboa, algunos de ellos con estrella Michelin, por lo que es una visita obligada.

Mercado da Ribeira

• Marché des Capucins, Burdeos
La capital francesa del vino cuenta con un mercado encantador donde acudir a hacer la compra de productos frescos o donde sentarse a comer o a degustar un vino de la zona acompañado de unas ostras recién abiertas o alguno de los cientos de quesos que producen en el país vecino. El Marché des Capucins, que adopta su nombre de la congregación religiosa, se celebra desde el año 1749 y hoy en día es el mercado más grande de Burdeos.

Marche des Capucins

• Mercato Centrale, Florencia
El Mercato Centrale de Florencia fue fruto del proyecto de Umberto Montano y Claudio Cardini, que buscaban recuperar uno de los puntos más representativos de la ciudad: el que fuera el primer mercado cubierto de San Lorenzo. En 2014, el proyecto se hizo realidad y ha dado como resultado un lugar único, que reúne tiendas tradicionales junto a un espacio gastronómico moderno y acogedor, donde reunirse para degustar un vino del Chianti junto a los productos más típicos italianos, como la Mozzarella di Bufala Campana.

Mercato Centrale
• Östermalms Saluhall, Estocolmo
Fundado en 1888, se trata de uno de los paraísos para los amantes de los productos gourmet en busca de los productos más inspiradores para sus recetas. Además, su edificio, con ladrillos rojos y pináculos es muy característico. Eso sí, si queréis visitarlo tendréis que esperar hasta el verano de 2018 ya que, coincidiendo con su 128 aniversario, han decidido acometer una serie de obras de rehabilitación que lo mantendrán cerrado hasta entonces.

ostermalms-Saluhall

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