En 1992, Los del Río grabaron la canción Sevilla tiene un color especial con motivo de la Exposición Universal que se celebró en la capital hispalense, un tema que se convirtió en todo un himno que ha quedado ligado inexorablemente a la ciudad. ¿Quién no ha recordado su letra al escuchar hablar de Sevilla?

Ahora bien, lo que el dúo musical, formado por Antonio Romero Monge y Rafael Ruiz Perdigones, no sabía –o, al menos, no lo desvelaba- era cuál era concretamente ese tono. ¿Azul de su cielo? ¿Amarillo del albero? ¿Blanco de la flor de azahar? Se terminaron las conjeturas, porque ese color especial de Sevilla tiene ahora nombre y apellidos.

El color especial de Sevilla

Bueno, más que nombre y apellidos, el color especial de Sevilla es un código numérico específico certificado por el mismísimo Instituto Pantone, la institución responsable de la creación, en 1963, de un sistema cromático de codificación universal utilizado por más de 10 millones de diseñadores y fabricantes para seleccionar, comunicar y aprobar las tonalidades en el diseño.

Así, el color especial de Sevilla es oficialmente el naranja #FFAB60 y está compuesto, en lenguaje RGB, por un 255 de rojo, un 171 de verde y un 96 de azul. Se trata, según lo define el Instituto Pantone, de un tono “amigable y optimista con un toque de buen ánimo, envolviéndote en una cálida bienvenida” que bien capta la esencia de la ciudad y sus gentes.

La capital andaluza se convierte así en la primera ciudad del mundo en contar con un pantone propio, gracias a la campaña impulsada por Tanqueray para lanzar su particular ginebra Flor de Sevilla, en la que se propusieron desvelar cuál era ese color especial.

Para descubrirlo se analizó la paleta cromática de más de 10.000 imágenes de los edificios y calles más emblemáticos de la ciudad a partir de los datos aportados por Google Street View. ¿El resultado? Un total de 600.000 tonalidades cromáticas que, combinadas a través de un algoritmo especial, han dado lugar a este naranja tan representativo.

De hecho, el pantone #FFAB60 evoca la luminosidad de la ciudad, el sabor de sus naranjos, la calidez del albero presente en muchos de los muros hispalenses o el carácter del grana y oro del Pendón de San Fernando.

Y es que es fácil identificar este color especial de Sevilla paseando por el barrio de Santa Cruz, recorriendo la Plaza de España, subiendo a la Giralda o mirando la Torre del Oro desde la calle Betis.

Plaza de España

Pero el #FFAB60 traspasa las fronteras de la ciudad y salpica también a los campos y pueblos de la provincia. Sin ir más lejos, en Hacienda Guzmán se aprecia el color especial de Sevilla en el amarillo de sus patios y caminos, el dorado del aceite de oliva virgen extra que allí se produce, el beige del molino de viga del siglo XVII que aún se conserva o el carmesí que adorna este edificio que goza de una historia de más de cinco siglos.

Molino

Resuelto el misterio del color especial de Sevilla, ya solo nos queda saber dónde se encuentra ‘su duende’, aunque aseguran haberlo visto en la Feria de Abril, en los tablaos flamencos de Triana, en las reuniones de amigos de los bares de la Alfalfa… Habrá que visitar la provincia para buscarlo, ¿no?

Nuevo llamado a la acción

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