Te dispones a pedir una suculenta cena en un restaurante cuando el camarero te informa de que, para la elaboración de sus platos, han usado un AOVE de primera calidad. Mantienes el semblante y asientes, aunque no sepas en realidad qué es AOVE. ¿Una fruta exótica? ¿Una nueva salsa? ¿Una innovadora técnica culinaria?

¿Qué es AOVE?

La respuesta a qué es AOVE es mucho más sencilla. El término no es más que un acrónimo formado por las siglas de Aceite de Oliva Virgen Extra.
Aunque inicialmente AOVE era empleado principalmente por expertos y profesionales del sector oleico, en la actualidad, el mayor interés de la ciudadanía por el mundo del aceite de oliva está extendiendo su uso entre la población. De hecho, incluso en el extranjero se está empezando a utilizar la palabra EVOO (Extra Virgin Olive Oil) como parte del vocabulario propio del sector.
No obstante, todavía es habitual que los consumidores desconozcan su significado y, lo que es más importante, la diferenciación entre lo que es AOVE y el resto de aceites de oliva.

Diferencia del AOVE de otros aceites

En este sentido, igual que ocurre en el vino, en el que se distingue entre joven, crianza, reserva o gran reserva, según el tiempo que pasan en barrica, en el sector del aceite de oliva también existe una clasificación de calidad, establecida por el Consejo Oleícola Internacional en base a distintos parámetros.
En la cúspide de este ranking se sitúa el aceite de oliva virgen extra como el producto de mayor calidad. El AOVE es el auténtico ‘oro líquido’, debido a que contiene una serie de propiedades organolépticas y físico-químicas que lo hacen más saludable y exquisito al paladar. Por ejemplo, las investigaciones científicas han demostrado que el AOVE reduce la presión arterial, posee efectos antiescleróticos y antiinflamatorios y ayuda a prevenir las enfermedades cardiovasculares, entre otros beneficios.
Pero, ¿qué es AOVE? Para que el aceite de oliva puede ser clasificado como virgen extra, debe cumplir una serie de requisitos:
• Se obtiene directamente de aceitunas sanas y en un óptimo estado de maduración.
No presenta defectos organolépticos o químicos.
• Se consigue mediante procedimientos mecánicos.
• La extracción se lleva a cabo en frío (menos de 27º).
• Su acidez no puede superar los 0,8 grados por cada 100 gramos.

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