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Sevilla Patrimonio de la Humanidad

¿Es Sevilla Patrimonio de la Humanidad? 4 enclaves que lo atestiguan

¿Te irías de París sin subir a la Torre Eiffel? ¿Omitirías la Estatua de la Libertad en tu viaje a Nueva York? ¿Olvidarías entrar en El Vaticano o el Coliseo en tu estancia en Roma? Estos lugares forman parte del Patrimonio de la Humanidad y, por tanto, se convierten en visitas ineludibles para cualquier viajero.

Sevilla también cuenta con ‘tesoros’ inigualables que permiten al visitante empaparse del pasado para comprender el presente de la ciudad andaluza. De hecho, en la Sevilla Patrimonio Mundial de la Humanidad se encuentran hasta cuatro de estos bienes de “valor universal excepcional”, de los más de un millar que se reparten por todo el mundo desde que la Unesco, en 1972, comenzara a elaborar esta selecta lista.

¿Quieres conocer qué no te puedes perder en tu próxima visita a la capital hispalense? Te invitamos a recorrer estos cuatro enclaves.

La catedral

Nuestro itinerario comienza en el centro de Sevilla; concretamente en la Catedral, el edificio gótico más grande de Europa.

Sus siete siglos de historia son un claro vestigio de la cultura islámica y el posterior poderío eclesiástico que reinó en la zona. Si elevas la mirada, la Giralda, de estilo almohade, te evocará las llamadas a la oración que salían desde este antiguo alminar, aunque tampoco te puedes perder el Patio de los Naranjos, la tumba de Cristóbal Colón o el espacio elíptico del Cabildo, creado por Hernán Ruiz, una de las obras arquitectónicas más bellas del Renacimiento.

El Archivo de Indias

Continuando por la remodelada Avenida de la Constitución –donde conviven los tradicionales coches de caballos con el moderno Metro sevillano- llegarás al Archivo de Indias, muestra del poder comercial que la ciudad del Guadalquivir adquirió a través de las colonias en las Américas.

El edificio renacentista, erigido en 1585 como una Caja Lonja, un consulado de los comerciantes de Sevilla, pasó dos siglos más tarde a acoger toda la documentación referente a la administración de los territorios ultramarinos españoles. Hoy alberga más de 43.000 legajos que simbolizan la unión del Viejo y el Nuevo Mundo.

El Alcázar

Terminamos la ruta urbana uno metros más al Sur, en el Alcázar de Sevilla. La magia de este monumento radica en la amalgama de culturas que se ha ido conformando con el paso de los años, desde sus inicios como palacio del gobernador musulmán hasta residencia de la familia real española.

Un paseo por sus distintos palacios (moriscos, renacentistas, mudéjares o neoclásicos) y por los bellos jardines del Alcázar te abrirá el apetito para poder acabar la visita en alguno de los numerosos bares y restaurantes que se concentran en el casco histórico de la ciudad.

Parque de Doñana

Ahora bien, la Sevilla Patrimonio de la Humanidad no está construida solo a base de piedra; también hay espacio para la naturaleza. Así, a caballo entre Huelva, Cádiz y la provincia hispalense, se encuentra el Parque de Doñana, otro de los reclamos más relevantes de la zona.

Si bien necesitarás una hora de trayecto para desplazarte hasta allí, el esfuerzo bien merece la pena: en estas peculiares marismas podrás observar hasta cinco especies de aves en peligro de extinción y otras tantas de flora, ver al lince ibérico en su hábitat natural o deslizarte por las características dunas del parque.

Junto a estos cuatro bienes tangibles, la Unesco, en 2010 y 2013, respectivamente, también declaró el flamenco y la dieta mediterránea (con el aceite de oliva por montera) Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, dos expresiones del acervo cultural andaluz que en Sevilla están muy presentes y con las que puedes completar tu inmersión hispalense.