¿Qué buscas cuando viajas? Si deseas vivir una experiencia distinta, que aúne cultura, tradición y gastronomía, el oleoturismo es una opción con la que saciarás tu apetito por conectar con las raíces del destino.


El sector turístico está evolucionando para hacer frente a las nuevas demandas de los ciudadanos, que ya no se conforman con visitar monumentos o descansar al sol en una playa. Los viajeros quieren vivir nuevas y personalizadas experiencias sensoriales que les acerquen a la naturaleza, la historia y la gastronomía a partes iguales.
Nace así una nueva tendencia en la forma de explorar el mundo donde el aceite de oliva ejerce de anfitrión de un completo programa de actividades, que van desde recorridos históricos hasta sesiones de belleza. ¿Qué ofrece el oleoturismo?

Propuestas oleoturísticas

El principal valor añadido de esta novedosa modalidad de turismo es precisamente la gran diversidad de actividades en las que el viajero puede participar. Entre ellas, destacan las siguientes iniciativas:

Recorridos. Las rutas oleturísticas incluyen visitas por las infraestructuras en las que se produce el aceite de oliva, permitiendo conocer cómo se lleva a cabo todo el proceso, desde el cultivo y recogida en fincas milenarias, hasta la molturación, selección y envasado del AOVE en las modernas almazaras. Incluso es posible, en algunos casos, ponerse en la piel de un jornalero, aprendiendo las diferentes técnicas de recogida de la aceituna.

Visita almazara
Historia. Estos recorridos suelen ser dirigidos por profesionales que acompañan a los visitantes con aportes históricos del lugar, de la evolución del sector oleico durante siglos y de su impacto actual en el entorno, lo que permite comprender mejor la idiosincrasia de la región en cuestión. Además, en muchos casos, las instalaciones poseen museos en los que se muestra la historia de esta actividad.

Hacienda Guzmán
Monumentos. Muchos de los enclaves donde se produce aceite de oliva cuentan con siglos de historia, por lo que la expedición puede disfrutar de un acercamiento al patrimonio cultural de la región y, si las instalaciones lo permiten, alojarse en edificios de abolengo. También hay empresas que ofrecen paquetes vacacionales en los que, además de la visita a las fincas y almazaras, completan el programa con recorridos monumentales por las ciudades más cercanas.

Molino aceite de oliva
Naturaleza. El contacto con la naturaleza es otro de los reclamos del oleoturismo, donde los viajeros pueden desconectar de su día a día, ya sea paseando por el olivar o tomando un respiro en los habituales jardines que refrescan los patios de las tradicionales fincas olivareras.

Olivoteca

Ocio. El entorno rural de las almazaras es perfecto para celebrar actividades de ocio vinculadas con el campo y el folclore de la zona, como exhibiciones ecuestres, talleres taurinos, paseos a caballo o en carruajes antiguos.

Paseo carruaje

Catas. Lógicamente, cualquier ruta oleoturística irá acompañada de una cata del producto, enseñando a los asistentes a distinguir los matices que diferencian las diferentes variedades de aceitunas y mostrando las claves para identificar el aceite de oliva virgen extra de máxima calidad.

La cata HG

Gastronomía. Como complemento a las catas, el oleoturismo también introduce degustaciones de otros productos típicos de la zona como forma de acercar a los visitantes a la gastronomía local.

Belleza. El ácido oleico tiene altas propiedades nutritivas, por lo que es empleado en cosmética para luchar contra el envejecimiento. Por ello, el oleoturismo abre sus puertas a masajes y tratamientos de belleza con aceite de oliva, en los que los turistas pueden comprobar los beneficios de este producto sobre su piel.

Compra. Dado que lo más probable es que el visitante caiga rendido ante las propiedades del mejor AOVE, la expedición concluirá con el acceso a la tienda de la almazara en cuestión, donde adquirir –si así lo desean- los productos vinculados con el aceite de oliva virgen extra.

Destinos del oleoturismo

De acuerdo con el Consejo Oleícola Internacional, España es el principal productor de aceite de oliva del mundo, seguido de Italia y Grecia. En el territorio español, además, Andalucía aglutina el 80% de la producción, por lo que las principales rutas por el mundo del aceite de oliva se concentran en esta comunidad autónoma, donde el olivar es una seña de identidad.
De este modo, el oleoturismo se ha convertido en un auténtico generador de riqueza para estas zonas, potenciando el consumo local, dinamizando la economía del entorno rural y contribuyendo a la conservación de las técnicas tradicionales de producción del aceite de oliva, mientras ofrece una satisfactoria experiencia a los turistas. De hecho, según el Estudio de la demanda existente en torno al oleoturismo: el caso de Andalucía, elaborado en 2017 por la Universidad de Córdoba y la Universidad Tecnológica de Santiago (República Dominicana), el 85,7% de los viajeros que han practicado el oleoturismo en Andalucía asegura que repetiría la experiencia.
Por ello, una buena alternativa para practicar el oleoturismo es acercarse a alguna de las almazaras andaluzas que ofrecen este servicio como complemento a su actividad productora.

Hacienda Guzmán: una experiencia integral

Gracias a su capacidad para ensamblar cultura, historia y tradiciones del sector olivarero, la sevillana Hacienda Guzmán se ha convertido en un centro de referencia mundial para practicar el oleoturismo, gestionado por la Fundación Juan Ramón Guillén.

Con más de 500 años dedicados a la producción de aceite de oliva, la Hacienda Guzmán propone un viaje a una tradición ancestral para profundizar en la extraordinaria riqueza y complejidad del mundo del AOVE. Esta experiencia incluye visitas a la olivoteca, con más de 150 variedades de olivo; los patios del señorío, de caballerizas y de lagar; su mimado jardín andalusí; o el recorrido por el molino del siglo XVII, el moderno centro de I+D y la almazara de Hacienda Guzmán. Además, la jornada puede completarse con actividades como catas, talleres, exhibiciones o rutas en coche de caballos por la finca.
En definitiva, el oleoturismo se configura como una nueva y enriquecedora forma de acercarse al patrimonio material e inmaterial de Andalucía que deja un inolvidable sabor de boca. Como dijo Voltaire: “El verdadero viaje de descubrimiento no es solo buscar nuevas tierras, sino mirarlas con nuevos ojos”. En Hacienda Guzmán te ofrecemos esta diferente perspectiva. ¿Quieres conocerla?

Visita la Hacienda Guzmán, un templo olivarero único

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