El papel del aceite de oliva en el ictus: el tratamiento con Hidroxitirosol
Cada año se diagnostican en España 120.000 casos de ictus. Esto se traduce en un nuevo episodio cada seis minutos. Un tercio de los afectados fallecen. El 40% de los que no lo hacen, sufren secuelas importantes en al menos el 40% de los casos. Son datos de la Federación Española de Ictus que ponen de relieve la gravedad de esta enfermedad. Pero también hay cifras esperanzadoras, como que un tratamiento del ictus precoz supondría salvar la vida a más de 6.000 enfermos. Y es aquí donde el hidroxitirosol, y el aceite de oliva, entran en juego.
¿Qué es el hidroxitirosol y para qué sirve?
El hidroxitirosol es un polifenol fitoquímico, es decir, un compuesto natural de origen vegetal presente de forma casi exclusiva en el olivo y sus derivados. Técnicamente conocido como 3,4-dihidroxifeniletanol (o DOPET para los amigos), este compuesto posee una capacidad antioxidante extraordinaria. De hecho, es uno de los antioxidantes naturales más potentes del reino vegetal. Tanto que duplica la capacidad antioxidante de la coenzima Q10 (esa que te echas en la cara para mantenerte joven) y multiplica por 10 al poder rejuvenecedor del té verde.
Pero el hidroxitirosol no es únicamente un antioxidante. Sus propiedades biológicas son mucho más amplias. Actúa como antiinflamatorio, inhibe la agregación plaquetaria (ese proceso que lleva a la formación de trombos), protege las células del daño oxidativo causado por los radicales libres y tiene demostrada actividad neuroprotectora.
¿Qué alimentos contienen hidroxitirosol?
Como decíamos, esta valiosa sustancia se concentra principalmente en los productos derivados del olivo: aceitunas frescas, aceite de oliva, pasta de aceituna, extractos de hoja del árbol... Estas son, con diferencia, las fuentes más ricas y biodisponibles de este compuesto en la naturaleza.
En concreto, en la aceituna fresca -sin procesar, sin refinar- es donde el hidroxitirosol alcanza sus concentraciones más elevadas. De hecho, en las hojas del olivo, su presencia puede representar entre el 6% y el 9% del peso seco total. Ahora bien, en lo que respecta a la alimentación del día a día, el vehículo por excelencia para incorporar este compuesto a tu dieta es el aceite de oliva virgen extra (AOVE). Ten en cuenta que, en los aceites refinados, el proceso de refinado elimina gran parte de esos polifenoles, dejando un aceite nutricionalmente muy inferior en este sentido.
Más allá del universo olivarero, existen otras fuentes de hidroxitirosol, pero en cantidades mucho más modestas. El vino y las uvas (especialmente con piel y semillas) contienen cantidades variables de este compuesto. Las cerezas y los frutos secos aportan trazas de hidroxitirosol. Algunos vegetales como los tomates, las alcachofas y las espinacas también lo contienen, aunque en concentraciones discretas que difícilmente alcanzan la relevancia clínica del AOVE.
Hidroxitirosol, AOVE y tratamiento del ictus
Cabe puntualizar que la recuperación de un ictus es un proceso largo, desigual y profundamente individual. Depende de la zona del cerebro afectada, la extensión del daño, la rapidez con la que se recibió atención médica y la calidad de la rehabilitación posterior. Aclarado esto, ¿pueden los nutrientes y compuestos bioactivos presentes en la alimentación complementar y potenciar esa recuperación? ¿Puede lo que comemos marcar alguna diferencia en el tratamiento del ictus?
La respuesta, al menos en el caso del hidroxitirosol, parece ser que sí. Investigadores de la Universidad de Jaén publicaron en 2024 el estudio Hydroxytyrosol, a Promising Supplement in the Management of Human Stroke: An Exploratory Study, en la revista International Journal of Molecular Sciences. Se trata de un estudio exploratorio que continuó unos experimentos previos con ratones. En estos, el equipo había observado que una dieta enriquecida con hidroxitirosol tras un ictus isquémico recuperaba la conectividad entre distintas zonas del cerebro, aumentaba la fuerza muscular e incluso mejoraba la memoria y la capacidad de aprendizaje.
En el ensayo en humanos, los principales hallazgos del tratamiento del ictus con hidroxitirosol también fueron alentadores:
· Los sujetos que tomaron hidroxitirosol redujeron la presión arterial, lo que sugiere un efecto protector sobre el sistema vascular.
· También presentaron un mayor control del óxido nítrico, frenando el daño oxidativo del tejido cerebral.
· A su vez, mostraron reducciones los niveles de apolipoproteínas asociadas al riesgo cardiovascular e inflamatorio.
· Por último, mejoraron la fuerza muscular en las extremidades y una evolución neurológica más favorable.
¿Significa esto que el hidroxitirosol es el nuevo tratamiento estándar post ictus? No, y hay que ser honestos con eso. Los propios autores del estudio subrayan que se trata de un estudio exploratorio, con un número limitado de pacientes. Es decir, los resultados deben ser confirmados mediante ensayos clínicos a mayor escala. Pero la señal está ahí, y es lo suficientemente consistente como para justificar esa investigación.
Lo que sí se puede afirmar con certeza es que el aceite de oliva virgen extra de alta carga polifenólica es la fuente alimentaria más eficaz y biodisponible de hidroxitirosol que existe. Y que consumirlo de forma regular, en el marco de una dieta mediterránea bien estructurada, tiene un impacto demostrado en la salud cardiovascular y un papel prometedor en la salud cerebrovascular. De hecho, la ciencia ha evidenciado a lo largo de los años que existe una menor tasa de enfermedad coronaria y accidente cerebrovascular en el área mediterránea.
¿Quieres asegurarte de incorporar la dosis más alta posible de hidroxitirosol en tu dieta diaria? En Hacienda Guzmán elaboramos aceites de oliva virgen extra con una atención obsesiva a la concentración de polifenoles: desde la selección de la aceituna hasta el momento óptimo de cosecha y el proceso de extracción en frío que preserva todos los compuestos bioactivos. ¡Descubre nuestra gama de AOVEs en la tienda de Hacienda Guzmán!