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Tipos de sartenes y cómo elegir la más adecuada para ti

Tipos de sartenes y cómo elegir la más adecuada para ti

¿Eres de quienes compran sartenes de la más alta gama y, aun así, a los tres días están ralladas y la comida se pega? Es probable que no sean las adecuadas para ti. Ten en cuenta que, hoy día, existen muchos tipos de sartenes, cada una con sus ventajas e inconvenientes. Por eso, conocer las propiedades de los diferentes materiales es esencial para cocinar con sabor… y con salud. Pero, ¿sabes qué debes tener en cuenta?

¿Cómo elegir la mejor sartén?

Antes de decidir por un modelo u otro, conviene que te fijes en algunos parámetros clave. Y es que no es solo qué tipos de sartenes compras, sino cómo encajan en tu forma de cocinar.

  • Antiadherencia: Es un aspecto fundamental si cocinas con poco aceite o preparas alimentos delicados.
  • Versatilidad: Otro punto a tener en cuenta es que sirva para varias recetas y técnicas.
  • Distribución del calor: También es importante decantarte por modelos que eviten zonas frías o quemadas.
  • Durabilidad: Una sartén no debería ser un producto de usar y tirar, así que la vida útil media es un elemento a valorar.
  • Compatibilidad con cocina: Siempre vigila que los tipos de sartenes que elijas sean aptas para tu cocina: gas, inducción, vitro u horno.
  • Usabilidad: Fíjate en el peso, si tiene mango ergonómico y la facilidad de limpieza.

¿Cuántos tipos de sartenes hay?

Teniendo en cuenta esos parámetros, los tipos de sartenes se pueden dividir por diferentes criterios. Por ejemplo, por tamaño (grandes, medianas, pequeñas…), uso (plancha, wok, fritura…), o funcionalidades (aptas para horno, con mango desmontable…), así como peso, estética, precio… Sin embargo, la clasificación más útil es por material. ¿Cuáles son?

Tipos de sartenes antiadherentes

Aunque no son las únicas, las sartenes antiadherentes se asocian principalmente a las elaboradas con teflón. Se trata de un revestimiento antiadherente fabricado a base de politetrafluoroetileno (PTFE). Su gran baza hace honor a su nombre: los alimentos no se pegan. Además, necesitas menos grasa para cocinar y la limpieza es rápida. Eso sí, no todas las antiadherentes son iguales. La calidad del recubrimiento, el número de capas y el cuidado que se les dé marcan la diferencia.

¿Cuál es la diferencia entre un antiadherente y el teflón?

El teflón es una marca comercial de un tipo de recubrimiento antiadherente (PTFE). Es decir, no todos los antiadherentes son teflón, aunque durante años se haya usado el término como sinónimo. En cualquier caso, es importante que sepas que las sartenes antiadherentes son 100% seguras, ya que el ácido perfluorooctanoico (PFOA), un material nocivo para el organismo con el que se fabricaban antiguamente, está prohibido desde 2020.

 

Sartenes de acero inoxidable

Otro tipo de sartenes son las de acero inoxidable, las favoritas de muchos cocineros profesionales. No tienen recubrimiento, resisten altas temperaturas y duran años. A cambio, exigen técnica: precalentar bien y controlar el aceite es clave para que no se pegue la comida.

Sartenes de aluminio

Por su parte, el aluminio es ligero, conduce muy bien el calor y permite una cocción uniforme. Muchas sartenes de aluminio llevan recubrimiento antiadherente, aunque también existen sin él. Por otra parte, su punto débil es la durabilidad sobre todo si el material es fino. Por eso, conviene fijarse en el grosor y en si es aluminio forjado o fundido.

Sartenes de cerámica

Las sartenes de cerámica suelen venderse como la opción más “natural”. No contienen PTFE ni PFOA y tienen buena antiadherencia al principio. No obstante, esta propiedad se degrada con el tiempo si no se cuidan. De ahí que sean indicadas para cocciones suaves y con poco aceite.

Sartenes de titanio

Entramos en el terreno premium. Las sartenes de titanio suelen combinar una base de aluminio con refuerzos de titanio en el recubrimiento. Resultado: gran resistencia, buena antiadherencia y larga vida útil. Son más caras, sí, pero dentro de los tipos de sartenes ofrecen un equilibrio interesante entre comodidad y durabilidad. Junto a esto, son las que menor transferencia de compuestos a los alimentos presentan.

Sartenes de hierro fundido

Pesadas, robustas y casi indestructibles. Un clásico entre los tipos de sartenes con carácter. Las sartenes de hierro fundido retienen el calor como pocas y mejoran con el uso, siempre y cuando se curen correctamente. En el otro lado de la balanza, no son antiadherentes de fábrica, pero con el tiempo desarrollan una pátina natural.

Sartenes de cobre

El cobre es el rey de la conductividad térmica. Calienta rápido y de forma muy precisa. Por eso se usa mucho en alta cocina. Normalmente va revestido de acero inoxidable para evitar reacciones con los alimentos. Como puntos negativos, son caras y requieren mantenimiento. Como consecuencia, dentro de los tipos de sartenes, es una opción más pasional que práctica.

Sartenes de vidrio

Las de vidrio son las grandes desconocidas. Están fabricadas con vidrio templado resistente al calor y, aunque no son las más versátiles, tienen su público fiel. Su principal ventaja es que no reaccionan con los alimentos: no alteran sabores, no liberan partículas y permiten ver el proceso de cocción sin levantar la tapa. Algo fundamental teniendo en cuenta que requieren control visual constante. Además, no están pensadas para altas temperaturas ni para sellar carnes. Son más frágiles que otros tipos de sartenes y requieren mimo.

Sartenes de piedra

Las sartenes de piedra, o con recubrimiento efecto piedra, se han ganado un hueco entre los tipos de sartenes modernos. Suelen estar fabricadas en aluminio fundido con un revestimiento mineral que promete resistencia y buena antiadherencia. Distribuyen el calor de forma uniforme y permiten cocinar con poco aceite, lo que las hace populares en cocinas domésticas donde se busca equilibrio entre salud y comodidad. Como contrapunto, su durabilidad depende mucho de la calidad del recubrimiento y del uso que se les dé. No son indestructibles, aunque lo parezcan.

¿Cuál es el mejor tipo de sartén?

La pregunta del millón. Y la respuesta honesta es que depende de ti, de tus hábitos, de lo que cocinas y de cuánto disfrutas entre fogones. Entre los tipos de sartenes, no hay una ganadora absoluta, pero aquí tienes una tabla con sus pros y contras:

Tipos de sartenes

Pros

Contras

Usos recomendados

Antiadherente

Fácil uso, requiere poca grasa y bajo coste

Menor durabilidad y no soporta altas temperaturas

Huevos, pescado, desayunos

Acero inoxidable

Muy duradera, versátil y asequible

Precisa tener técnica para evitar que los alimentos se peguen

Carnes, salteados

Aluminio

Ligera y con calor uniforme

Puede deformarse

Cocina diaria

Cerámica

Sin PTFE, bonita estética y calor uniforme

Pierde antiadherencia y se estropean fácilmente

Verduras, cocciones suaves

Titanio

Resistente, equilibrada y no emite sustancias

Alto precio y peso

Uso intensivo

Hierro fundido

Retiene calor, extraordinaria durabilidad

Muy pesadas y con difícil mantenimiento

Carnes, horno

Cobre

Buena precisión térmica

Cara y delicada

Salsas, alta cocina

Vidrio

No reacciona con alimentos y permite control visual

Frágil, no apta para altas temperaturas

Preparaciones suaves, cocina lenta

Piedra

Buena distribución del calor y aspecto robusto

El recubrimiento puede degradarse

Cocina diaria, platos con poco aceite

¿Cómo limpiar y conservar tu sartén?

Aquí se decide la longevidad real de los tipos de sartenes.

  • Antiadherentes y cerámicas: deja enfriar, lava a mano con esponja suave y evita cambios bruscos de temperatura.
  • Acero inoxidable: puedes usar agua caliente y, si se pega algo, un remojo previo. Nada de miedo.
  • Hierro fundido: no jabón agresivo, secar bien y aceitar ligeramente tras el lavado.
  • Cobre: limpieza suave y productos específicos para mantener el brillo.

Un mal hábito puede arruinar la mejor sartén del mundo. Y sí, todos hemos pecado alguna vez.

Si te interesa seguir afinando tu criterio culinario, descubrir productos bien pensados y aprender a sacar partido a cada utensilio, date una vuelta por el blog de Hacienda Guzmán. Prometemos conocimiento, buen gusto y cero sartenes maltratadas.